“Why do you go away? So that you can come back. So that you can see the place you came from with new eyes and extra colors. And the people there see you differently, too. Coming back to where you started is not the same as never leaving.””
Quisiera escapar de este mundo, aveces quisiera desaparecer para no sentir.
Quisiera poder expresar mi tristeza, mi debilidad hacia a ti pero me temo que ya no puedo dar mas partes de mi, me da miedo nunca ser yo despues de entregarte todo lo que soy y que te lo llevaras.
Quisiera que pasaran los años y recordar esto como una experiencia mas, pero ahora estoy atrapada aqui con mi corazon roto. Le huyo a fotos de ti y aun no tengo el valor de ver nuestros recuerdos.
Quisiera tu paz, tu tranquilidad y estabilidad porque yo siento que me vuelvo loca de desesperacion por tenernos otra vez.
Hoy hace exactamente setenta y dos noches que no te veo. Hice la cuenta. Los números, los cálculos son ahora mis únicos amigos en esto de intentar buscar respuestas.
¿Por qué te conocí? Por ejemplo.
¿Por qué teníamos que coincidir en ese café, a esa hora, en aquel día? Si hubiera ido apenas veinte minutos más tarde, no te habría visto y probablemente hoy estaría durmiendo tranquila.
¿Qué fuerza electromagnética superior tenían tus ojos que atrajeron a los míos? Una mirada. Eso me bastó. Una mirada tal vez por inercia y yo tan tonta sigo boquiabierta esperando que tus labios me caigan del cielo y mágicamente, tal como embonaron nuestras miradas en un rompecabezas perfecto, así también nos quedemos unidos entre respiración, besos y saliva un buen rato.
No he parado de pensar en ti. Miro al mar, suspiro y me arrojo a él imaginándome que me arrojo a ti, que estoy dentro de ti y que de allí ni tu orgullo ni tu miedo me podrá sacar nunca.